Amanece
El naranja
del bello horizonte
nos despereza
Nos Juntamos
todos nos vamos.
Parada obligatoría
Calzada romana
En fila
cuando el aire sopla,
palabras dulces
Agrupamiento
Muy ordenados
que cubren la montaña
el sol pasea
Shiki Masaoka
Otra montura
en los lomos tormenta,
caballo blanco
Un Rayito de la tarde
y las sombras, a jugar
y a danzar
Paseito matinal por Barajas
y caminamos
Las cerecitas
Las cerecitas
la suavidad roja
llena los paladares
De Navarredonda, al Calé y a el Barco
El motor tose,
serpentean las motos,
cerezas, magro
Arroyo Navamediana
Cuatro instantes
de un fin de semana
entre amigos
Estamos en un lugar donde dialogan los espíritus ancestrales de los hombres que, al descubrir la condición humana inventaban dioses y creencias.
Un espacio poético y perturbador donde el granito y el frescor del viento lo inundan todo donde las estrellas brillan en el firmamento, donde cantan los jilgueros y los milanos recorren el cielo donde florecen los piornos, donde se escucha el silencio...
Gredos, como ya os dije, surge de la orogenia hercínica y es rejuvenecido en los movimientos alpinos, después serán el aire, el agua, el tiempo y el hielo quien definirán los picachos y las agujas y le den forma, color y textura a los suelos.
Por aquí hay miles de plantas al amparo de los arroyos y riachuelos, también árboles frondosos y muchos Quercus, algunos rodales de pinos, piornos y cantuesos. Entre las escobas y las hierbas y también en el cielo se crían miles de animales e insectos diversos, endemismos no nos faltan y sabed que de las nieves perpetuas que cubren estos cerros el agua va a parar al río Duero.
Los primeros hombres conocidos son los Vettones que guerreaban con los Carpetos, luego los romanos, la calzada, los visigodos del castro de la Ulaca y después los árabes y los beréberes con sus ovejas merinas, los cristianos en el medievo fueron creando los pueblos sobre las antiguas majadas a la orilla de los senderos y levantaron nuevas iglesias y crearon concejos que cuidaran la tierra que en rey cristiano tenia dueño. Con el paso del tiempo, este realengo se convirtió en señorío de los Alba que ayudaron a los de los Reyes Católicos pues eran primos, luego en su retorno de centro Europa por aquí pasó Carlos V, de España el Primero, yendo a su retiro al Monasterio de Yuste. Y luego después de la euforia de Felipe II y los Austrias menores, llegaron los Borbones y su refinamiento y el hombre de estos lares se convirtió en carretero, en agricultor y en trashumante ganadero y también en herrero, en carpintero, en cura o fraile o en gente sin dinero.
Con los años llegaran nuevas ideas y razonamientos en los tiempos modernos, también desamortizaciones y otros entuertos, pasaremos el siglo XIX y sin América nos quedaremos para seguir siendo de Castilla la Vieja para luego ser Castilla León y después Europa y a partir de ahora “sabe Dios” lo que seremos.
Y así le transcurre la vida a este bello Gredos hoy parque Natural después de haber sido un real cazadero con Alfonso el Decimotercero.
Y después de mil batallas de Repúblicas, de Guerras Civiles, de dictaduras y democracias, volvemos a mirar los picos de esta nuestra querida Sierra de Gredos, que clavados en nuestras retinas nos los llevamos muy lejos.
serpentean las motos,
cerezas, magro
Arroyo Navamediana
los verdes prados
La apuesta
La apuesta
risas, alegrías
Alineadas en el Vergel
Alineadas en el Vergel
de un fin de semana
entre amigos
Estamos en un lugar donde dialogan los espíritus ancestrales de los hombres que, al descubrir la condición humana inventaban dioses y creencias.
Un espacio poético y perturbador donde el granito y el frescor del viento lo inundan todo donde las estrellas brillan en el firmamento, donde cantan los jilgueros y los milanos recorren el cielo donde florecen los piornos, donde se escucha el silencio...
Gredos, como ya os dije, surge de la orogenia hercínica y es rejuvenecido en los movimientos alpinos, después serán el aire, el agua, el tiempo y el hielo quien definirán los picachos y las agujas y le den forma, color y textura a los suelos.
Por aquí hay miles de plantas al amparo de los arroyos y riachuelos, también árboles frondosos y muchos Quercus, algunos rodales de pinos, piornos y cantuesos. Entre las escobas y las hierbas y también en el cielo se crían miles de animales e insectos diversos, endemismos no nos faltan y sabed que de las nieves perpetuas que cubren estos cerros el agua va a parar al río Duero.
Los primeros hombres conocidos son los Vettones que guerreaban con los Carpetos, luego los romanos, la calzada, los visigodos del castro de la Ulaca y después los árabes y los beréberes con sus ovejas merinas, los cristianos en el medievo fueron creando los pueblos sobre las antiguas majadas a la orilla de los senderos y levantaron nuevas iglesias y crearon concejos que cuidaran la tierra que en rey cristiano tenia dueño. Con el paso del tiempo, este realengo se convirtió en señorío de los Alba que ayudaron a los de los Reyes Católicos pues eran primos, luego en su retorno de centro Europa por aquí pasó Carlos V, de España el Primero, yendo a su retiro al Monasterio de Yuste. Y luego después de la euforia de Felipe II y los Austrias menores, llegaron los Borbones y su refinamiento y el hombre de estos lares se convirtió en carretero, en agricultor y en trashumante ganadero y también en herrero, en carpintero, en cura o fraile o en gente sin dinero.
Con los años llegaran nuevas ideas y razonamientos en los tiempos modernos, también desamortizaciones y otros entuertos, pasaremos el siglo XIX y sin América nos quedaremos para seguir siendo de Castilla la Vieja para luego ser Castilla León y después Europa y a partir de ahora “sabe Dios” lo que seremos.
Y así le transcurre la vida a este bello Gredos hoy parque Natural después de haber sido un real cazadero con Alfonso el Decimotercero.
Y después de mil batallas de Repúblicas, de Guerras Civiles, de dictaduras y democracias, volvemos a mirar los picos de esta nuestra querida Sierra de Gredos, que clavados en nuestras retinas nos los llevamos muy lejos.
Jorge Vaquero
Mayo 2006
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